Si has llegado a Ben3D curioso por saber cómo están hechos los productos que vendemos, esta guía es para ti. La impresión 3D FDM —Fused Deposition Modeling, o deposición de material fundido— es la tecnología que usamos en nuestro taller de Sagunto, y es también la más extendida en el mundo del hobbyismo y la fabricación artesanal.
Te explicamos cómo funciona, qué materiales usa, y por qué es la tecnología perfecta para crear objetos únicos a un coste razonable.
La impresión 3D FDM funciona mediante un principio simple: un filamento de plástico —habitualmente enrollado en una bobina— se introduce en un cabezal caliente (el extrusor), que lo funde y lo deposita con precisión sobre una superficie (la cama de impresión).
El cabezal se mueve en los ejes X e Y, trazando cada capa del objeto. Cuando termina una capa, la cama baja (o el cabezal sube) una fracción de milímetro, y empieza la siguiente capa. Así hasta que el objeto completo existe en el mundo físico.
El resultado es un objeto sólido construido de abajo a arriba, con una ligera textura de capas horizontales visible si te fijas de cerca — la firma de la impresión 3D FDM.
El material más común para impresión 3D FDM —y el que usamos en Ben3D— es el PLA (ácido poliláctico). Sus ventajas son numerosas:
Para aplicaciones que requieren más resistencia al calor o al impacto, existen variantes como el PETG o el ABS, pero para los objetos que fabricamos en Ben3D, el PLA es la elección correcta.
Las impresoras FDM actuales —como la Bambu Lab A1 Mini que usamos en Ben3D— pueden imprimir capas de entre 0,05 y 0,3 mm de grosor. A menor altura de capa, mayor detalle y superficie más lisa, pero más tiempo de impresión.
Para la mayoría de nuestros productos usamos 0,15-0,2 mm de altura de capa: el equilibrio perfecto entre acabado visual y velocidad de producción. A esa resolución, los detalles de una figura de 5 cm son perfectamente apreciables.
La FDM no es perfecta para todo. Tiene una limitación importante: los voladizos (partes del objeto que sobresalen horizontalmente sin soporte debajo) necesitan estructuras de soporte adicionales que luego se eliminan. Por eso el diseño 3D para FDM requiere pensar en cómo se va a imprimir el objeto, no solo en cómo va a quedar.
En Ben3D diseñamos nuestros objetos teniendo en cuenta estas restricciones: orientamos las piezas para minimizar soportes, diseñamos los calados de los portavelas para que sean auto-soportantes, y elegimos las dimensiones para que las paredes tengan el grosor adecuado.
La impresión 3D FDM es una tecnología que pone en manos de un taller pequeño la capacidad de fabricar objetos que antes requerían moldes, mínimos de producción y meses de planificación. Eso es lo que hace posible Ben3D: diseñar un objeto hoy y tenerlo fabricado mañana, sin intermediarios, sin stock sin vender, sin desperdicio.
Es fabricación artesanal con herramientas digitales. Y eso, para nosotros, es exactamente lo que queríamos ser.
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